Adenoidectomía (Cirugía de las vegetaciones)

La adenoidectomía es el procedimiento quirúrgico en el cual se resecan las adenoides, también llamadas amígdalas faríngeas o vegetaciones. Suele realizarse en la edad pediátrica y asociarse a otras cirugías como la amigdalectomía y/o la colocación de tubos de drenaje transtimpánicos.

Hipertrofia adenoidea

Vista endoscopica a través de la fosa nasa izquierda de una hipertrofia adenoidea

Es importante saber que existe el riesgo de que, una vez resecadas vuelvan a aumentar de tamaño con el paso del tiempo, siendo la mayoría de veces asintomáticas.

Principales indicaciones:

  • Hipertrofia adenoidea que cause obstrucción respiratoria: favoreciendo el desarrollo de SAHOS (Síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño) o respiración con la boca abierta permanentemente dando lugar a anomalías en el desarrollo dentario y del paladar.
  • Otitis media aguda recurrentes en niños mayores de 3 años
  • Sinusitis crónica y/o recurrente

Contraindicaciones (relativas):

  • Trastorno severo en la coagulación
  • Niños con riesgo de desarrollar insuficiencia velopalatina, típicamente en niños con  paladar corto, fisura palatina, debilidad muscular o hipotonía asociados a enfermedades neurológicas, síndrome de Kabuki, entre otros. Esta situación se puede mejorar realizando una adenoidectomía parcial y previendo rehabilitación postoperatoria.
  • Síndrome de Down, quienes un 10% aproximadamente pueden sufrir de una subluxación atloaxoidea. Colocar al paciente en posición neutra hace posible la cirugía sin riesgos.

Técnica quirúrgica:

Existen muchísimos métodos para la resección quirúrgica de las adenoides. Lo más frecuente es extraerlas a través de la boca. Con el paciente bajo anestesia general, en posición supina y con la ayuda de un abrebocas, se procede o bien a la visualización indirecta con un espejo o bien a la palpación del tejido adenoideo y a partir de aquí se pueden usar diferentes instrumentos para la resección.

cureta

Cureta

  • Corte frio con curetas o punch: el más usado y exitoso de los métodos
  • Electrocauterio con succión Bovie
  • Microdebridador
  • Láser
  • Radiofrecuencia (Coblation)

Finalmente se realiza el control del sangrado usando compresión y hemostáticos o bien con electrocauterio.

También se pueden resecar las adenoides a través de la nariz usando un microdebridador pero es una vía de abordaje menos usada.

El postoperatorio:

Los niños suelen recuperarse bastante bien de esta cirugía; generalmente no precisan ingreso, o sólo durante un periodo de observación tras la anestesia general. Es normal presentar obstrucción nasal debido a la inflamación y el tejido en proceso de cicatrización y el dolor suele ser bien tolerado con la ayuda de los analgésicos. Puede que también presente cambios en la voz que se suele normalizar tras un par de semanas.

Complicaciones:

El sangrado del lecho quirúrgico es la complicación inmediata más frecuente; ocurre en un 0,5% de los casos aproximadamente. El sangrado se suele ver a través de la nariz (epistaxis) y en los casos leves se puede controlar con vasoconstrictores tópicos. En caso de sangrado importante puede ser necesaria la revisión en quirófano bajo anestesia general.

La insuficiencia velopalatina es una complicación infrecuente por lo general, ocurre en menos del 0,05% de los casos, suele ser transitoria en más de la mitad de los casos, resolviéndose espontáneamente en 2-4 semanas postoperatorias. Se manifiesta por el reflujo de alimentos hacia la nariz, debido a un cierre incompleto del paladar contra las paredes laterales y posterior de la nasofaringe donde se encontraban previamente las adenoides.

Otras complicaciones raras descritas son: tortícolis, estenosis nasofaríngea, síndrome de Grisel, lesión de la ATM y lesión de la trompa de Eustaquio.

 

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