Virus del papiloma humano (VPH) y cáncer orofaríngeo

Temas de Actualidad
Orofaringe de persona infectada por virus del papiloma humano (vph o hpv).

Cada vez son más las consultas que recibimos en relación con este tema. La divulgación de información muchas veces incompleta o sesgada, la asociación con una patología tan temida como es el cáncer y la vergüenza que algunas veces generan las enfermedades de transmisión sexual, ocasionan muchas inquietudes a quienes lo padecen o creen estar en riesgo de padecerlo. Vamos a intentar aclarar en este post las dudas más frecuentes.


¿Qué es el virus del papiloma humano?

El virus del papiloma humano, también conocido como VPH o HPV (del inglés, Human Papillomavirus), es un grupo de más de 100 tipos diferentes de virus que afectan a la piel y a las mucosas, de los cuales cerca de 40 pueden ser transmitidos sexualmente, infectando la piel y las mucosas de la orofaringe y del aparato genital, tanto masculino como femenino. Representa una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuentes.

¿Qué tipos de VPH hay y qué tipos de lesiones pueden producir?

La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen espontáneamente sin producir ningún síntoma ni enfermedad en un plazo máximo de dos años. Por ello, la mayoría de las personas que tienen VPH no lo saben.

En ocasiones la infección por VPH puede producir verrugas cutáneas vulgares en cualquier localización, verrugas o papilomas plantares, verrugas genitales o condilomas en pene, escroto, uretra, ano, vagina o cuello del útero, y papilomas en mucosa oral, faríngea o laríngea, así como en la nariz o en la conjuntiva ocular.  También puede producir alteraciones en los tejidos conocidas como displasias, generalmente leves y transitorias, aunque en ocasiones con los años pueden evolucionar hacia lesiones cancerosas. La mayoría de estas lesiones están producidas por VPH de bajo riesgo oncogénico, es decir, por aquellos que rara vez se asocian con la aparición de cáncer. Los más frecuentes son el VPH6 y el VPH11.

Existen otros VPH de alto riesgo oncogénico, que se asocian con mayor frecuencia con la aparición de distintos tipos de cáncer, especialmente con el cáncer de cuello uterino, que es el segundo cáncer más frecuente en mujeres, después del cáncer de mama. Entre las lesiones cancerosas relacionadas con el VPH se encuentra también el cáncer de orofaringe. Los VPH de alto riesgo que más habitualmente se vinculan a la aparición de cáncer son el VPH16 y el VPH18. De éstos, el que se asocia con el cáncer orofaríngeo es el VPH16.

¿Cómo se transmite el VPH y cuál es el periodo de incubación?

El VPH que origina las verrugas vulgares o las plantares puede contagiarse por contacto directo con la piel, e incluso a través de sábanas o toallas.

El VPH genital, anal y orofaríngeo generalmente se transmite por contacto sexual. No sólo se transmite por la penetración o el sexo oral, sino también a través de las manos y objetos sexuales. Tampoco puede descartarse la transmisión directa de boca a boca. Así, la mayoría de las personas sexualmente activas contraen infección por VPH.  Por otra parte, aunque es poco probable, una mujer infectada también se lo podría transmitir a su hijo durante el parto.

Los tipos de VPH que producen las verrugas vulgares y plantares son diferentes de los que producen las lesiones genitales y orofaríngeas, por lo que en ningún caso una verruga de la mano o del pie puede dar lugar a estas últimas.

El período de incubación, es decir, el tiempo que transcurre desde el contacto con el virus hasta la aparición de signos o síntomas de infección, es muy variable,  desde varios meses hasta bastante años. Las molestias que se puedan percibir en vagina, pene o garganta en los días posteriores a una relación sexual, nunca son debidas a la transmisión del virus.

¿Cuáles son los signos y síntomas de cáncer orofaríngeo?

El cáncer orofaríngeo puede producir dolor de garganta, espontáneo o al tragar, y ocasionalmente irradiado hacia el oído, dificultad para tragar, alteraciones de la voz, ganglios linfáticos inflamados y pérdida de peso no justificada. También puede ser asintomático.

 ¿Cómo puede prevenirse o disminuirse el riesgo de contraer o transmitir el VPH?

La única manera de prevenir por completo el VPH genital u orofaríngeo es la abstinencia sexual total. La utilización de preservativos y de barreras dentales de látex de manera habitual y correcta puede reducir el riesgo de contraer y de transmitir el virus, aunque  no lo impide totalmente. Asimismo, el riesgo es menor cuanto menor sea del número de parejas sexuales.

Para la población sexualmente activa, la mejor medida de prevención es la vacunación contra el VPH, de manera ideal antes del inicio de las relaciones sexuales. En España está financiada para niñas entre 11 y 14 años. La vacunación previene la infección por los VPH que originan la mayor parte de los cánceres genitales y de orofaringe, pero hay que tener en cuenta que algunos tipos de cáncer pueden estar producidos por otros tipos de VPH distintos  a aquellos incluidos en la vacuna, por lo que las mujeres vacunadas deben seguir realizándose exámenes ginecológicos periódicos para detección de cáncer de cuello uterino, igual que antes de la implantación de la vacuna.

En la actualidad se están realizando estudios para valorar la duración de la inmunidad, y determinar si serán necesarias dósis de recuerdo, así como para valorar su eficacia en hombres, y en mujeres ya infectadas por VPH.

¿Qué debo hacer si a mi pareja le han diagnosticado alguna lesión por VPH?

En el caso de que a su pareja se le haya diagnosticado una lesión por VPH, no es necesario hacer estudios analíticos para determinar si hemos sido contagiados, ya que, como comentábamos más arriba, la mayoría de las infecciones, incluso las de VPH de alto riesgo, desaparecen por sí solas en el transcurso de unos meses sin producir ninguna lesión. En este caso, se debe hacer una revisión  ginecológica o urológica y otorrinolaringológica anualmente, o antes si apareciese algún síntoma. Mientras nuestra pareja tenga lesión, debemos utilizar la protección adecuada para evitar la transmisión del virus.