Amigdalitis aguda

El término amigdalitis habitualmente se refiere a la inflamación de las amígdalas palatinas. La inflamación en ocasiones se extiende desde las adenoides hasta las amígdalas linguales, por lo que el termino faringitis también puede ser usado.

Las amigdalitis pueden tener su origen en infecciones virales, bacterianas o asociarse a factores inmunológicos. La mayoría de los episodios de faringitis y amigdalitis aguda son causados por virus como el Virus del Herpes simple, el virus Epstein Barr (Mononucleosis infecciosa) o el Citomegalovirus entre otros. Las bacterias causan aproximadamente un 30% de las faringoamigdalitis  y la mayoría de casos están causados por el Streptococcus Pyogenes betahemolítico del grupo A.

amigdalitis

Faringoamigdalitis aguda

Los síntomas más frecuentes son: 

                • Fiebre
                • Mal aliento
                • Odinofagia (dolor al tragar)
                • Disfagia (dificultad para tragar)
                • Inflamación de los ganglios cervicales

 

La complicación más frecuente de la amigdalitis aguda es el absceso periamigdalino, el cual se manifiesta con:

                • Dolor de garganta severo
                • Fiebre
                • Sialorrea
                • Mal aliento
                • Trismus (dificultad para abrir la boca)
                • Cambios en la voz (voz en “patata caliente”)
Doctora Beltrán examinando a una niña con amigdalitis

Exploración de la orofarige

El diagnóstico lo haremos con la exploración física, la cual se realiza a través de la boca, donde veremos inflamación y aumento del tamaño de las amígdalas palatinas, que pueden tener exudados al igual que petequias en el paladar y aftas. En caso de que se trate de un absceso periamigdalino los hallazgos más frecuentes en la exploración son: abombamiento unilateral por encima y lateral a la amígdala con desplazamiento de la úvula hacia el lado contralateral. En ocasiones puede ser necesaria la realización de una fibrolaringoscopia.

Las pruebas de imagen como el TC cervical no suelen ser necesarios, sólo se indican cuando se sospeche una extensión de la infección a los espacios más profundos del cuello.

La toma de un cultivo faríngeo puede ser útil en casos de resistencia a tratamientos médicos convencionales.

Finalmente en cuanto al tratamiento lo más importante son las medidas generales, que consisten en una adecuada hidratación y el control del dolor y la fiebre. Para la prescripción de medicamentos lo indicado es acudir a su médico especialista para una adecuada valoración.