Enfermedad descompresiva de oído interno

La enfermedad descompresiva es la patología provocada por la formación de burbujas en el organismo a partir de los gases inertes disueltos en los tejidos, que tiene lugar como consecuencia de una reducción de la presión ambiental.

Los gases inertes son aquellos que no se metabolizan ni intervienen en ningún proceso biológico. El gas inerte del aire es el nitrógeno. También lo son los gases nobles, como el helio, que se utiliza en algunas mezclas para buceo profundo.

 Buceador en fase de ascenso o descompresiónDurante la fase de compresión, se produce un incremento de la presión parcial de los gases inertes, que se disuelven y van siendo absorbidos por los distintos tejidos, en mayor o menor medida según diversos factores, como el tiempo de exposición, el coeficiente de solubilidad, la temperatura o el riego sanguíneo.

 Cuando el buceador inicia el ascenso (fase de descompresión) ocurre el fenómeno inverso: los gases inertes van siendo liberados desde los tejidos y pasan a la sangre y a los pulmones, desde donde son eliminados. Si la descompresión se hace demasiado rápido, el gas inerte presente en los tejidos puede confluir formando burbujas, que pueden lesionar los tejidos por presión directa (enfermedad descompresiva tipo I) o llegar a la circulación (embolismo gaseoso), y acabar dañando territorios a distancia, principalmente el sistema nervioso (enfermedad descompresiva tipo II).

 El oído interno es especialmente sensible a las microburbujas, dada su escasa tolerancia a la hipoxia, por lo que a veces puede verse afectado de manera aislada, sin otras manifestaciones de enfermedad descompresiva. Además, algunos factores pueden predisponer a la aparición de la misma, como la inexperiencia del buceador, las inmersiones sucesivas, una mala condición física o un ascenso en altura por vuelo o montañismo antes de que hayan transcurrido 24 horas desde la última inmersión. A pesar de ello, sin que se de ninguna de estas circunstancias puede aparecer enfermedad descompresiva de oído interno. En estos casos, con frecuencia se asocia a la persistencia de un foramen oval permeable.

Los principales síntomas de enfermedad descompresiva de oído interno son mareos con sensación rotatoria y a veces naúseas y vómitos, pérdida auditiva y ruidos de oído o acúfenos. Así pues, el cuadro puede ser muy similar al que se produce en el caso de un barotrauma de oído interno; sin embargo, a diferencia de éste, no suele haber dificultad para compensar durante la inmersión, ni síntomas acompañantes de barotrauma de oído medio, suele tener un comienzo más tardío, la mayoría de las veces después de haber concluido la inmersión o en todo caso durante el ascenso, y suelen predominar los síntomas vestibulares (vértigo) sobre los cocleares o auditivos.

Paciente en tratamiento en cámara hiperbárica El tratamiento en estos casos es el mismo que el de cualquier otra manifestación de enfermedad descompresiva, y se basa en la oxigenoterapia hiperbárica, aunque es importante hacer el diagnóstico diferencial con el barotrauma de oído interno, ya que la recompresión en cámara hiperbárica en este caso sería perjudicial. Ante la duda, se podría realizar este tratamiento previa colocación de tubos de drenaje transtimpánicos. A pesar del tratamiento, la mayoría de las veces quedan secuelas, como déficit auditivo irreversible o inestabilidad residual, por lo que como en la mayoría de las patologías asociadas al buceo, lo mejor es la prevención.